JUAN RAMÓN LUCAS

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Casa del Piñón
“El estrépito de la riña despertó la atención de los curiosos, que empezaron a amontonarse en la esquina de la Casa del Piñón. Los guardias del minero así llamado, que era junto a Zapata de los pocos que no se habían ido a alardear de morada en Cartagena, observaban cada vez más nerviosos el tumulto que se estaba formando , y procuraban mover a empujones cada vez más vigorosos al gentío hacia la otra esquina o calle abajo. Muchos de los qu3 acudían al reclamo de la disputa eran deshecho de las minas arrojado a la calle por la miseria del cierre o la ambición del patrón que malamente renuncia a sus beneficios aunque vengan mal dadas para el negocio.”

Casa del Piñón

“El estrépito de la riña despertó la atención de los curiosos, que empezaron a amontonarse en la esquina de la Casa del Piñón. Los guardias del minero así llamado, que era junto a Zapata de los pocos que no se habían ido a alardear de morada en Cartagena, observaban cada vez más nerviosos el tumulto que se estaba formando , y procuraban mover a empujones cada vez más vigorosos al gentío hacia la otra esquina o calle abajo. Muchos de los qu3 acudían al reclamo de la disputa eran deshecho de las minas arrojado a la calle por la miseria del cierre o la ambición del patrón que malamente renuncia a sus beneficios aunque vengan mal dadas para el negocio.”

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